En el corazón de cada historia de migración hay una necesidad urgente: proteger la dignidad de quienes lo han dejado todo atrás. Y, en muchas ocasiones, esa protección comienza por algo tan cotidiano como una prenda de ropa.
En la Fundación Scalabrini, a través de nuestras casas de acogida distribuidas en distintos estados del país, hemos aprendido que una camisa limpia, un par de zapatos cómodos o una chamarra abrigadora pueden marcar una diferencia profunda en la vida de una persona migrante. No se trata sólo de cubrir el cuerpo, sino de restaurar la autoestima, la salud, y la posibilidad de avanzar con dignidad.