Hoy, domingo 8 de marzo de 2026, la Red Casas del Migrante Scalabrini cumple 26 años desde su inicio formal. A lo largo de este tiempo, las casas del migrante en México y Centroamérica, atendidas por los misioneros scalabrinianos, han sido espacios de acogida; de protección para quienes han sufrido violencia; de promoción de los derechos humanos de las personas en situación de movilidad; de integración entre la población migrante y las comunidades locales; y de concientización sobre la realidad migratoria tanto a nivel regional como internacional.

En las casas del migrante que forman (y las que han formado) parte de esta red, miles de personas en condición de movilidad humana han encontrado un trato digno. Muchos académicos y estudiantes han recurrido a estas casas en busca de información confiable sobre la realidad migratoria. Voluntarios, hombres y mujeres de las ciudades donde se ubican las casas, así como otros que han llegado desde distintos lugares, han mostrado solidaridad y compasión hacia migrantes, refugiados y desplazados a través de su servicio. Profesionales de distintas disciplinas, con su dedicación, han colaborado en nuestros servicios de hospedaje, asesoría legal, vinculación laboral y acompañamiento psicológico y espiritual. Sobre todo, las Casas del Migrante Scalabrini nos han permitido encontrarnos con Cristo, que se manifiesta a través de las personas a quienes servimos, y se han convertido en espacios de formación tanto para laicos como para quienes se preparan para ser misioneros de San Carlos – Scalabrinianos.

El año 2025 fue especialmente difícil para las casas de nuestra Red. El regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos trajo como consecuencia un reacomodo en el flujo de migrantes y refugiados, así como en las políticas migratorias de la región. Al reforzarse la vigilancia de las fronteras, las estadísticas de la migración irregular han disminuido; sin embargo, las causas que originan la migración forzada no han desaparecido. Los migrantes continúan su camino, aunque no siempre sean visibles. Por lo que los propios migrantes nos han compartido, concluimos que las rutas migratorias, controladas por el crimen organizado, son cada vez más peligrosas y que los costos de la migración irregular se han incrementado.

La disminución del financiamiento que otorgaban las agencias internacionales para proyectos en favor de migrantes y refugiados nos ha llevado a buscar formas creativas de continuar con los servicios y el acompañamiento que brindamos a las personas en condición de movilidad humana en la región. Como RedCMS, este año nos hemos propuesto promover el programa de voluntariado en nuestras casas y en otros espacios de misión scalabrinianos. El voluntariado ha sido para nosotros un componente fundamental de nuestra manera de acompañar a los migrantes, en el que laicos y religiosos comparten la herencia que San Juan Bautista Scalabrini dejó a la Iglesia.

En esta realidad desafiante que enfrentamos, renovamos nuestro compromiso de ser fieles al deseo de nuestro fundador, quien quiso que fuéramos migrantes con los migrantes.

Fraternalmente, Red Casas del Migrante Scalabrini.