Migrar para vivir, acoger para humanizar
En América Latina y el Caribe, millones de personas siguen migrando por necesidad y esperanza. Las causas son múltiples: la violencia, los desastres naturales, la pobreza, la falta de oportunidades o las políticas restrictivas que empujan a miles a abandonar su tierra. México se ha convertido en un país de tránsito, destino y retorno; una nación que, en sus fronteras y ciudades, refleja las luces y sombras del fenómeno migratorio contemporáneo.
En medio de este escenario de incertidumbre, la Fundación Scalabrini de México se levanta como un faro de esperanza. Inspirada en el carisma de San Juan Bautista Scalabrini, “padre de los migrantes”, la fundación trabaja cada día por acoger, proteger, promover e integrar a quienes se encuentran en contexto de movilidad humana. Detrás de cada puerta abierta hay una historia que empieza de nuevo; detrás de cada plato servido, un acto de fe en la dignidad humana.
Este artículo explora cómo la misión scalabriniana se materializa en servicios integrales y gratuitos que reconstruyen vidas, promueven derechos y devuelven a las personas migrantes la posibilidad de soñar sin miedo.
Un hogar que reconstruye: la acogida inmediata
El primer paso hacia la esperanza es sentirse a salvo. En las Casas Scalabrinianas, entre ellas, el Centro Comunitario San Juan Bautista Scalabrini y la Casa del Migrante Arcángel Rafael en Iztapalapa, la Casa Arcángel Rafael II en Ecatepec (recientemente cerrada) y la Casa del Migrante en Tijuana, miles de personas encuentran ese refugio.
En 2024, más de 15,500 personas migrantes y refugiadas reciben atención en los distintos espacios scalabrinianos del país. Allí, la hospitalidad se traduce en servicios humanitarios concretos:
- Hospedaje temporal y seguro para familias, mujeres y hombres solos.
- Alimentación nutritiva: tres comidas diarias que no sólo alimentan el cuerpo, sino también el espíritu comunitario.
- Kits de higiene personal y ropa limpia, elementos básicos pero vitales para recuperar la dignidad perdida en el camino.
Sanando el cuerpo y el alma: salud integral
Migrar deja heridas visibles e invisibles. Muchas personas llegan con enfermedades no atendidas, lesiones físicas o secuelas emocionales derivadas del desplazamiento, la violencia o el duelo. Por eso, la atención médica y psicológica son pilares esenciales del modelo scalabriniano.
En coordinación con aliados como el International Rescue Committee (IRC), Médicos del Mundo y El Hospitalito, se brinda atención médica primaria, control de enfermedades crónicas, primeros auxilios y canalización a hospitales públicos en casos de mayor complejidad.
El componente psicológico es igualmente crucial. Equipos de especialistas y voluntarios ofrecen primeros auxilios emocionales, terapia individual y grupal, así como espacios de contención para niñas, niños y adolescentes (NNA) que han enfrentado violencia o separación familiar.
Cada sesión busca restaurar la confianza y el sentido de pertenencia.
“Aquí no solo curamos heridas, ayudamos a las personas a volver a creer en sí mismas”.
Este acompañamiento integral refleja la visión del fundador:
“Mientras las razas se mezclan, se extienden y se cruzan, está madurando una obra mucho más noble: la unión en Dios por Jesucristo de todos los hombres de buena voluntad”.
(San Juan Bautista Scalabrini, 1901)
Justicia en el camino: asesoramiento legal especializado
En México, miles de personas buscan asilo, refugio o regularización migratoria, pero enfrentan procesos largos, burocráticos y confusos. Las Casas Scalabrinianas ofrecen asesoría legal gratuita para acompañar a las personas en cada paso, desde la solicitud ante la COMAR hasta la obtención de documentación oficial del Instituto Nacional de Migración.
El equipo jurídico, brinda asesorías sobre derechos humanos, prevención de detenciones arbitrarias, y acompañamiento ante autoridades. Este trabajo se realiza con enfoque de género y protección internacional.
La justicia, en los espacios Scalabrinianos, no es un concepto abstracto; es un acto de acompañamiento humano que convierte la ley en puente y no en barrera.
Semillas para el futuro: talleres de autoempleo y capacitación
La atención humanitaria es solo el primer paso. El siguiente desafío es ayudar a las personas migrantes a recuperar su autonomía y construir un proyecto de vida sostenible. Para ello, la Fundación Scalabrini promueve la capacitación técnica y humana a través de talleres de autoempleo, formación profesional y empoderamiento.
Entre los más destacados se encuentran los talleres impartidos en CESFOM y en el Centro Comunitario Scalabrini de:
- Costura y reciclaje textil (Hilando Futuro), donde mujeres migrantes transforman ropa usada en prendas nuevas, generando ingresos y autoestima.
- Belleza integral, barbería y decoración con globos, que abren oportunidades de microemprendimiento.
- Computación básica y alfabetización digital, para quienes buscan integrarse al mercado laboral.
- Electricidad y carpintería, con certificación y acompañamiento laboral en alianza con empresas solidarias.
En 2024, cientos de personas participaron en procesos formativos en los Centros Scalabrinianos. Estos programas fomentan tanto las habilidades técnicas como las habilidades blandas, trabajo en equipo, comunicación, liderazgo y autoconfianza, indispensables para la integración.
Humanizando la esperanza: espacios de alegría y comunidad
En medio de tantas historias de dolor, las Casas Scalabrinianas también son lugares donde florece la alegría. A lo largo del año, se realizan actividades culturales, artísticas y recreativas que promueven la convivencia entre migrantes, voluntarios y población local.
Desde los espectáculos de Payasos Sin Fronteras, que llevan risas y esperanza a niñas y niños migrantes, hasta los encuentros interculturales con danza, música, hip hop y canto, la comunidad celebra la diversidad como riqueza. También se organizan misas, convivencias y celebraciones litúrgicas que fortalecen la fe y la unión fraterna.
Estos espacios, como el Centro Comunitario Scalabrini de Iztapalapa, se han convertido en verdaderos centros de integración comunitaria, donde la hospitalidad se comparte en forma de arte, deporte y celebración.
El corazón de la misión: atención a niñas y niños migrantes
Los más pequeños son el rostro más vulnerable y a la vez más esperanzador de la migración. En 2024, más de 2,100 niñas y niños fueron atendidos en las Casas Scalabrinianas.
Los espacios de niñez ofrecen:
- Apoyo psicoemocional especializado para NNA que han vivido estrés postraumático o violencia.
- Actividades educativas y recreativas, como clases de español, arte y deporte.
- Espacios seguros de juego y aprendizaje, donde se fomenta la confianza, el respeto y la amistad.
El enfoque scalabriniano entiende que proteger a un niño es sembrar futuro. Por eso, se impulsa el programa Espacios Seguros (Safe Spaces), financiado por la Unión Europea, que fortalece la protección infantil y la integración escolar.
“Cuidar a un niño migrante es cuidar a toda la humanidad. En sus ojos está el sueño de un mundo más justo”.
La fuerza de la colaboración: voluntariado y servicio social
Nada de esto sería posible sin la entrega de voluntarios, estudiantes de servicio social y colaboradores que, día a día, dan vida a esta misión. Muchos son los profesionales y estudiantes que colaboran anualmente en las Casas Scalabrinianas, aportando su tiempo y talento en áreas como salud, psicología, pedagogía, comunicación, trabajo social, administración y cocina comunitaria.
El voluntariado no es sólo ayuda: es aprendizaje.
Cada experiencia transforma tanto a quien recibe como a quien da. Estudiantes de universidades como la UPN, la UNAM, el Instituto Miguel Ángel encuentran aquí un aula viva de humanidad, donde la teoría se convierte en servicio.
El programa de voluntariado se rige por principios de ética, corresponsabilidad y formación continua, fomentando una cultura de solidaridad activa. Como lo señala el Modelo de Atención Integral:
“El voluntariado estructurado y la corresponsabilidad comunitaria son parte esencial del proceso de transformación social”.
Los retos: la otra cara de la moneda
Atender a miles de personas cada año implica enormes desafíos.
La Fundación Scalabrini enfrenta la constante necesidad de recursos para alimentación, medicamentos, mantenimiento e infraestructura, además del reto de sostener un equipo humano especializado que garantice calidad y calidez.
Los cambios en las políticas migratorias, la saturación de los albergues y la reducción de fondos internacionales hacen más urgente fortalecer las redes de apoyo y diversificar las fuentes de financiamiento.
Sin embargo, la esperanza persiste.
La transparencia, la rendición de cuentas y la fe en la misión scalabriniana permiten que cada obstáculo se transforme en oportunidad.
“Nuestra labor es una carrera de fondo, no de velocidad. Aunque los recursos sean limitados, el amor siempre alcanza”.
Y es que, como decía Scalabrini,
“La caridad no conoce fronteras, porque nace de un corazón que se sabe hermano de todos”.
Conclusión: Hospitalidad que transforma
Más que refugios, las Casas Scalabrinianas son espacios de dignificación, donde el derecho a soñar se convierte en una realidad posible. En ellas, cada gesto de hospitalidad, una cama limpia, una consulta médica, un taller o una sonrisa, teje el mismo hilo que movió a Scalabrini hace más de un siglo: el amor activo al prójimo migrante.
La Fundación Scalabrini de México reafirma su compromiso de seguir siendo el hogar en el camino, el puente entre el desarraigo y la esperanza. En tiempos donde las fronteras dividen, su misión recuerda que la fraternidad puede unirnos más allá de cualquier muro.
“Dios nos pide abrir las puertas, no para controlar quién entra, sino para salir nosotros al encuentro de quien espera ser recibido.”
San Juan Bautista Scalabrini
¿Cómo puedes ayudar?
Dona: Con tu aportación económica o en especie (alimentos, ropa nueva, artículos de higiene), ayudas a cubrir necesidades básicas diarias.
Haz voluntariado: Participa en los programas de apoyo educativo, médico, psicológico o recreativo.
Sé aliado estratégico: Si representas a una empresa, universidad o institución, únete a nuestras redes de colaboración.
Difunde nuestra misión: Comparte nuestras publicaciones, historias y eventos en redes sociales.
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Contacto: +52 55 5984 5485
Fundación Scalabrini de México A.C.
Porque toda persona migrante merece una vida con dignidad, justicia y esperanza.